G. Miranda, Edwards. ¡No es el Nobel por la Ética!

G. Miranda, Edwards. ¡No es el Nobel por la Ética!

¿Cuántos millones de niños no nacidos?


Roma, 10 de octubre 2010. Un periodista me pregunta: “¿por qué la iglesia se opone a la concesión del premio Nobel a Robert Edwards?”, pionero de la fecundación in vitro. No se trata de oponerse sino de distinguir: no le ha sido concedido el “Nobel por la ética” (que, afortunadamente, no existe) sino el de la medicina. Viendo muchos comentarios, parecería en cambio que el reconocimiento por parte de la Academia de Oslo deba por fuerza eliminar toda duda y toda pregunta sobre los múltiples problemas éticos vinculados a la práctica de la fecundación artificial.
Se repite continuamente la cifra de cuatro millones de niños nacidos gracias a las investigaciones de Edwards. Y parece que, con estos números a la mano, cualquier intento de reflexión está ya fuera de lugar. “El Vaticano prepara la hoguera mediática”, ha escrito alguno. Hay, sin embargo, una cosa extraña en el mundo de la fecundación artificial: no pocos operadores en este campo se arrepienten y cambian de trabajo. Conozco a varios.  Reflexionan, se interrogan, se atormentan… y a veces dejan las probetas, a pesar de las abundantes ganancias. ¿Han visto alguna vez a un ginecólogo atormentado en su conciencia por el hecho de que con su trabajo ayuda a los niños a venir a este mundo en la sala de parto?

Cuatro millones de niños nacidos. ¿Cuántos millones de niños no nacidos?, ¿Cuántos millones eliminados en estado embrional en el mismo momento en que sus hermanos eran transferidos en el vientre de la madre?, ¿Cuántos millones se encuentran hoy congelados en nitrógeno líquido, porque “sobran”?. No se trata tan solo de desviaciones o de incidentes imprevistos. Robert Edwards anunció haber obtenido ya embriones humanos in vitro en dos artículos científicos en los primeros años sesenta. Naturalmente, no soñaba ni siquiera, en aquel tiempo, en transferirlos al útero para darles la posibilidad de continuar viviendo. Embriones humanos producidos en laboratorio con el objeto de mejorar la técnica. Louise Brown(1) nació luego de que muchos embriones humanos habían sido sacrificados para poder obtener el resultado.
Se recurre a la escapatoria del “pre-embrión”. Se afirma que antes de la implantación en el útero es sólo un “amasijo de células”  o un mero “proyecto de vida”, y ya está, problema resuelto. Para nada.  Los manuales de embriología humana continúan enseñando testarudos que en el momento de la concepción comienza la existencia de un nuevo individuo; en la especie humana, un individuo humano. Y además, si no sobre los embriones, ¿queremos decir algo al menos sobre los niños que nacen de la fecundación in vitro? “Todos sanos” han escrito en estos días. Se ve que leen poco. En el presente abundan los artículos en las revistas científicas especializadas que evidencian toda una serie de problemáticas médicas, de ningún modo banales, sobre los hijos de la probeta.
He aquí algunos recientes:

– “Los niños nacidos de parejas infértiles, cualquiera que haya sido el tratamiento, corren un mayor riesgo de nacimiento prematuro y de bajo peso, condiciones asociadas con el retardo del desarrollo” (Pedriatic and Perinatal Epidemiology, marzo 2009).

– “Aunque la ICSI (Técnica muy utilizada hoy) es aceptada, permanecen las preocupaciones sobre su seguridad y sus potenciales riesgos para los niños”; tasa de malformaciones congénitas del 6,5% contra el 4% general (Gynecol Obstet Invest, enero 2010).
– “Diversos desórdenes del imprinting(2) genético ocurren con una frecuencia significativamente superior en los niños concebidos con la reproducción asistida que en los concebidos espontáneamente” (Ann Endocrinol, París, mayo 2010).
– “Hemos verificado un aumento moderado del riesgo de contraer cáncer en los niños concebidos con la FIVET” (Pediatrics, julio 2010).

Los verdaderos expertos del sector conocen estos y otros estudios preocupantes. Los apologistas de la fecundación artificial no lo quieren saber. La gente normal, sobre todo las parejas infértiles, deberían ser informadas. Por mera justicia. ¿Todo limpio, entonces? En realidad no. Y esto explica en parte la perplejidad y los abandonos de algunos operadores del sector.
Se tendría luego que agregar toda una reflexión sobre el respeto de la dignidad de la persona en el modo de hacerla existir y venir a este mundo. Las personas se procrean no se producen. La persona es el fruto de un acto inter-personal de amor de los propios padres. Las técnicas que se pongan como ayuda a fin que el acto de amor en la donación sexual de los esposos pueda dar su fruto natural, se colocan en la lógica de la procreación. La fecundación in vitro es un acto de producción.
Me han respondido recientemente en un periódico, diciendo que el niño nacido por fecundación artificial es fruto de un acto de amor; incluso similar al acto de amor creador de Dios. Se confunden las cosas. Puedo desear tener un hijo, como puedo desear tener un iPad. Y puedo, en ambos casos, poner los medios necesarios para obtenerlo, aun con sacrificios. Esto es amor en cuanto a voluntad de… No es éste el amor esponsal que genera un hijo. El hijo nace de un acto de amor entre los esposos, no de un mero acto de voluntad para obtener el niño deseado. Lo entiende bien el técnico que toma conciencia de que es él, y solo él, quien causa la existencia del niño en su laboratorio. Una vez obtenidas las células necesarias de los futuros padres, ellos no tienen nada que ver. Podrían, incluso, haber muerto en un accidente de regreso a su casa. El técnico puede continuar adelante y hacer surgir las nuevas vidas. 

¿Han sido resueltas todas las dudas sobre la reproducción asistida? No me parece. La concesión del Nobel a Robert Edwards ciertamente no las elimina. Antes bien, debería estimular la reflexión y el debate.

P. Gonzalo Miranda, L.C.

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(1) Primera persona nacida a partir de la Fecundación in Vitro (25 de julio del 1978 Oldham, Gran Manchester, Inglaterra).
(2) Fenómeno por el que un gen se expresa de manera diferente dependiendo de si es de procedencia materna o paterna.
* Este artículo ha sido traducido del original en Italiano al Español por Esther María Iannuzzo.
* Traducción del italiano y notas a pie de pagina han sido colocadas por Esther María Iannuzzo.

* Publicado en http://wwwestheriannuzzo.blogspot.com/2010/10/edwards-no-es-el-nobel-por-la-etica.html

* Original italiano aqui.

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