Los orígenes y fines de la Facultad de Bioética

Los orígenes y fines de la Facultad de Bioética

Es una agradable tarde de primavera en Roma. El cielo conserva alguna nube, recuerdo de los dos días lluviosos pasados. En el bosque que rodea la Universidad Pontificia Regina Apostolorum (“Reina de los Apóstoles”) dirigida los Legionarios de Cristo, abundan los pájaros y, si uno tiene suerte, puede ver también, de vez en cuando, zorros y puercoespines. La Universidad se encuentra a las afueras de la ciudad, en medio de la paz de la naturaleza, pero bien conectada con la urbe por medio del tren y de tres líneas de autobuses. En seis minutos, mediante el tren, se puede estar en la estación “San Pedro”, al lado del Vaticano, y en once, en el sugestivo barrio del “Trastevere”, con sus callejuelas cargadas de memorias y sus típicas pizzerías.

Esta nueva universidad, amplia y luminosa, no alberga solamente una facultad de Filosofía, otra de Teología, un instituto de Ciencias Religiosas y otro de Psicología. Hace ocho meses nacía una facultad de Bioética, esta nueva y fascinante ciencia.

Me acoge muy amablemente el P. Gonzalo Miranda, L.C., Decano de la facultad de Bioética y durante años Secretario del Centro de Bioética de la Universidad Católica de Roma y estrecho colaborador de Mons. Sgreccia, uno de los máximos expertos de Bioética en Europa, y actual Vicepresidente de la Pontificia Academia para la Vida. Su despacho es sencillo y digno, un lugar de trabajo funcional, con una hermosa vista a un valle verde y soleado. En este ambiente se desarrolla nuestra entrevista.

— P. Miranda, ¿cómo surgió el proyecto de la fundación de la primera facultad de Bioética en el mundo?
R/ El P. Marcial Maciel, nuestro Fundador, nos ha inculcado siempre, con su palabra y con su ejemplo, que debemos responder pronta y valientemente a las necesidades del mundo y de la Iglesia. La facultad de Bioética nace, pues, como una respuesta a los graves problemas éticos y jurídicos que plantea la ciencia, la medicina, las legislaciones y, en general, la sociedad actual, en relación con la vida y la salud humana.

— ¿Cuáles son, en su opinión, los principales retos y compromisos de los futuros profesionales de la Bioética en el mundo moderno?
R/ Los retos y problemas son múltiples y complejos. En primer lugar, los problemas nuevos que la ciencia y la técnica médica van suscitando continuamente; en segundo lugar, la necesidad de legislar rectamente sobre esos problemas, y, en tercer lugar, debido a ello, el deber ineludible, por parte de los bioeticistas de una formación profunda y multidisciplinar.

— ¿Cómo está estructurado el plan de estudios de la carrera de Bioética?
R/ Para obtener la licenciatura se requieren cuatro años, aunque participando en los cursos de verano y en varias semanas intensivas que se ofrecen a lo largo del año escolar, es posible terminar en tres años. Para quien ha estudiado Medicina, Derecho, Filosofía o Teología, pueden bastar dos años, pues las materias de esas áreas le son convalidadas.
Durante los dos primeros años se estudian treinta materias obligatorias pertenecientes a cinco ámbitos: Filosofía, Medicina, Derecho y Bioética, principalmente, aunque también se incluyen algunas materias de teología. Estas materias introducen a los estudiantes en las cuestiones de la Bioética y los preparan para afrontarlas, con competencia, desde cualquiera de los ámbitos antes mencionados. Los últimos dos años consisten en la elección de veinte cursos opcionales de Bioética, de entre unos sesenta posibles, y permiten al estudiante especializarse en aquellos problemas de la Bioética que más le interesan. La licenciatura culmina con la redacción de una tesis de investigación y un examen final de síntesis.

— ¿Por qué han pensado en ver materias de tantas disciplinas diversas?
R/ La Bioética debe afrontar problemas muy complejos, donde, claramente, se necesitan nociones de medicina para poder comprenderlos, pero que tocan también campos del derecho (civil, penal, internacional, constitucional) y que suscitan interrogantes filosóficos (por ejemplo, ¿qué es la persona humana?) y teológicos. Un bioeticista debe estar preparado para responder a las cuestiones que se le presentan desde todos estos campos.

— He notado enseguida que hay alumnos de diversos países. ¿Es esto una casualidad o responde a la idea de preparar bioeticistas de todo el mundo? ¿Cuántos alumnos integran esta primera generación y a qué países representan?
R/ Queremos preparar a expertos en Bioética de todo el mundo, de manera que, a su regreso, lleven el Evangelio de la vida a sus países y trabajen en ellos en favor de la promoción de la persona humana y de su dignidad. En este primer año de vida de la facultad contamos con 278 alumnos, de 26 países. Después de Italia, con 91 alumnos, México es el país con más estudiantes, representado con 10 estudiantes. Es interesante notar que, aun siendo una universidad eclesiástica, Pontificia, el 90% de los estudiantes son seglares, y de éstos, el 60% son mujeres.

— ¿Podría decirnos cuáles son las expectativas acerca del crecimiento de esta facultad en los próximos años?
R/ Esperamos crecer en unos 100 alumnos cada año durante los próximos tres años. Luego suponemos que el crecimiento será algo menor, pues a partir de entonces, habrá siempre una generación que termina la carrera.

— ¿Existe algún perfil ideal para los alumnos que están interesados en realizar estudios en esta facultad?
R/ Para quien está estudiando o ha estudiado Medicina la Bioética es algo casi connatural y, diría que necesario. También para estudiantes de Ciencias de la Familia, la Bioética es un complemento muy enriquecedor. Asimismo quien ha estudiado Filosofía, Derecho o Teología moral pueden encontrar en esta ciencia un campo muy concreto donde perfeccionar y aplicar sus conocimientos. Pero el perfil más importante que debe tener un alumno es la sensibilidad humana y espiritual a los valores morales y a la dignidad de la persona humana, y un grade deseo de servir a los hombres y a la sociedad en el campo de la vida, donde se libran las batallas más fuertes de este siglo XXI.

— ¿De dónde surgió el lema de la facultad: “Defiende, ama y sirve la vida, a toda vida humana”?
R/ Se trata de una frase tomada de la introducción de la encíclica del Papa Juan Pablo II sobre el respeto de la vida, la Evangelium Vitae. Para quien percibe la dignidad y el valor absolutos de la persona humana, este lema es algo connatural.

— Por último, ¿cuáles son los pasos que debe seguir una persona interesada en realizar estudios en esta facultad?
R/ Lo más fácil es enviar un e-mail al departamento de promoción en español de la facultad: [email protected] . Enseguida le proporcionarán toda la información necesaria, incluidos los trámites legales que debe realizar para obtener la visa de estudiante en Italia y se le ayudará también a encontrar alojamiento.
Para quien no pueda o no desee venir todo un semestre, un año o más, existe la posibilidad de participar en algunos cursos intensivos que se ofrecen varias veces al año (1-12 julio (2002), 11 – 16 noviembre (2002), 3 – 8 febrero (2003), 7 – 12 abril (2003), 23 – 28 junio (2003), 30 junio – 11 julio (2003). Actualmente unos 50 estudiantes han elegido esta manera de realizar sus estudios, con lo cual pueden seguir en sus países y en sus ocupaciones, al mismo tiempo que cursan la Licenciatura en Bioética. Me parece especialmente interesante el curso de verano que celebraremos ahora en julio, del 1 al 12. Será un curso internacional de actualización en Bioética, todo él dedicado, este año, a profundizar en el importante tema de la identidad y el respeto del embrión humano.
Quien no desea o no tiene el tiempo para hacer toda la carrera, puede también participar en estos cursos intensivos como cursos de actualización en Bioética, y recibir después un diploma. También sirven para quien desea obtener una Maestría o un Doctorado en Bioética.

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